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Conmovedor

Saviola nunca tuvo un padre en el Barça. Si buscamos a uno, Joan Gaspart fue lo más parecido, aunque en este caso el olvidable presidente azulgrana fue únicamente el que lo fichó. Sólo la afición, la grada del Camp Nou, lo quiso acoger en el regazo que tiene reservado para los ídolos. Pero tampoco la dejaron. Desamparado, el argentino vagó por mil manos sin que ninguna lo acogiera como suyo. Fue un apátrida azulgrana que era la paternidad que él más quería. Todo el mundo le dejó de lado: presidentes y entrenadores. Nadie lo abrazó cuando él abrió los brazos. En realidad, nunca dejó de tenerlos abiertos, caso inaudito en un mundo donde los egos están para quedarse.

Saviola nunca hizo bandera de eso: su ego siempre estuvo por debajo de su rendimiento en el club. Fue de nadie. Representó todos los casos de hijo que se pueden dar: fue el hijo mimado por la enorme cantidad de dinero que se desembolsó por él, fue el hijo bastardo cuando se fue cedido al Sevilla, fue el hijo pródigo cuando regresó al Camp Nou por sus goles y ahora es el hijo que volverá para matar al padre. El padre se lo merece, porque ahora le llama el Real Madrid. Bernd Schuster, el nuevo técnico blanco que ha avalado su fichaje, dice que es bueno que venga de donde viene. Pero Saviola no viene del Barça, porque el Barça nunca le quiso. El Barça nunca fue el padre que el pibito Saviola quiso tener.

Fuente: as.com

Parece que los redactores de As también leen Literatura Clásica y novelas. 

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